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domingo, 30 de enero de 2011

Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos


Acontece que la envidia carcome cada centímetro, danza alabando y alegrándose con el mal ajeno, mi naturaleza plagada, infectada por esta macabra melodía… que entre pausas me deja escuchar tu voz, distante y fría.

Imágenes, recuerdos aferrándose al olvido,

La pasión y el amor con que un día me miraste hoy se tiñen de un carmín descolorido, diluido por el tiempo y marcado con cicatrices del desprecio.

CULPA- aceptada, asecha e hiriente me acompañará por el resto del camino en cambio el tiempo desechará, tirará y borrará cada recuerdo que pasé contigo..

DESEO- efímero y poderoso, me posee de vez en cuando, aparece ante mi devorando mi orgullo y aplacando mi voluntad.

Que puedo decir? Más que soy un ser que de manera errante a buscado incansablemente la felicidad, al menos mi propio concepto de felicidad lo he tocado, y me he llenado, pero me eh hastiado también, dándome cuenta así de que finalmente ese no era mi propósito.

EFECTO- consecuencia, a veces las respuestas llegan a conseguirse de manera inesperada, reflexión que me cuesta aceptar.

Por mucho tiempo te tuve conmigo aún estando tan lejos, por mucho mas me perdí en el deseo de tus palabras, y es inmedible el profundo anhelo con el que te mantengo vivo…

Quisiera borrarte los malos recuerdos para sanar mis culpas y encontrar la redención, pero mas que nada quisiera tener la madurez para dejarte en manos de otra … y verte feliz sin mi.

Sin embargo mi espíritu es vengativo y posesivo y de la manera más enferma te amo, egoísta y sinceramente es así.

Porque solo yo quiero ser dueña de tus pensamientos, musa de tus suspiros, culpable de tus deseos y señora de tus besos.

viernes, 13 de agosto de 2010

3ra Mordida - Pecado!

La presa ha caído bajo la tentadora apariencia del cazador!, este sonríe y entrelame sus labios, la asegura y comienza el festín.
Ahora yo parecía la víctima, allí bajo el regazó de él, su respiración me daba de cerca en la piel de mi cuello, sus labios rozaron de manera suave mi oreja, mi corazón empezaba a agitarce los latidos marcaban el paso a paso. Sin embargo no tenía miedo, no podría dar nombre al sentimiento que en ese momento me envolvía. De a poco volvió de nuevo a mirarme, sus ojos estaban inundados y aún asi se negaba a dejar escapar lágrimas de ellos, me tomó por la cintura y amablemente me acomodó sobre las almohadas de la cabecera de mi cama, pasó su mano derecha y la deslizo acariciándome la mejilla.

-Solo yo conozco tu dolor, tus miedos, tú soledad, si solo pudiéramos estar juntos por siempre. Lo diría tantas veces como desees-

Pronunciaron sus labios con voz tentadora, mis ojos no pudieron apartarse ni un segundo de los de él, estaba encantada, seducida y atraída. Pero que estaba sintiendo?, si el hombre frente a mi era mi hermano, como es que mi piel empezaba a erizarse, porque era que me sonrojaba si él me miraba, a caso, a caso …. Yo ..

- Te amo alice! Te amo y no pienso callarlo. –

Mis pensamientos se vieron interrumpidos por aquellas palabras, mis ojos no pudieron evitar mostrar sorpresa, y como de la nada mi mano se alzo y arremetió con fuerza en el rostro de él, una bofetada, eso obtuvo como respuesta al confesarme sus sentimientos, pero que hipócrita estaba siendo yo comportándome de manera digna, rechazándolo cuando yo misma sentía lo mismo por él, todos estos años lo había estado enmascarando, mis sentimientos, no lo veía como un hermano, era el hombre al que mi corazón había estado amando en secreto.

- Te amo –

Pronuncia con un tono suave, mientras mantiene su cabeza inclinada, y de apoco empieza a acercar su cuerpo con fuerza al mío, me aprisiona de nuevo.

- Si es que lo prefieres a él, entonces te dejare –

Comenta a la vez que una de sus lagrimas me humedecen la piel del pecho, sin embargo yo estaba allí impotente, estática y muda, lo mejor que pude hacer fue dirigir mi mirada hacia el ventanal, y mantenerme asi en silencio.

- Comprendo!-

De nuevo su voz entre mis oídos, su cuerpo empezaba a separarse del mío, inmediatamente un frío estremecedor recorrió cada rincón de mi ser, aquello me daba fuerzas, no lo quería lejos de mí, lo necesitaba aquel empujón, el impulso que solo me llevó a tomarlo por el cuello de la camisa, aferrándome con enorme fuerza.

- Te amo, siempre lo he hecho…. –

Mencioné, con la voz entrecortada, sin siquiera mirarlo a los ojos. El tiempo se detuvo por unos minutos, y afuera una tormenta empezaba a desatarse con ira, el viento furioso estremeció las ventanas que finalmente cedieron ante su fuerza y se abrieron de par en par dejándolo ser el único testigo de aquella confesión.

Solo con una sonrisa que se dibujo de manera provocadora en su rostro el ya me tenía, nuevamente dejó caer un poco el peso de su cuerpo contra el mío, con suavidad retiro los flequillos de mi rostro, me miró efímeramente mientras sus labios rozaron los míos terminando por juntarlos dándome un apasionado beso, uno que ambos habíamos esperado por largo tiempo.
Sus manos empezaron a despojarme de aquella sedosa pijama, sus movimientos eran ansiosos, nerviosos pero hermosos, como los míos, que tímidamente con mis manos empecé a acariciarlo a desvestirlo también, a ver la hermosa desnudes de su cuerpo, de pronto todo era tan sublime, el viento nos acobijo bajo su tutela, nuestros cabellos pronto se confundieron bajo el mismo tono, nuestras manos se estrecharon, nuestras bocas se juntaron, ahora éramos uno, sentí su calidez dentro de mí, cada gota de sudor, cada gemido, cada respiración todo era tan hermoso, me ahogue entre sus besos, me estremecí por sus caricias, y sus ojos me miraron y yo no pude evitar mirar a los de él, nuestros cuerpos temblaron extasiados el uno con el otro.

Si era un pecado lo que estábamos haciendo, me volvería una pecadora cada noche, me convertiría en la presa que desearía cada noche ser él festín del cazador.








viernes, 30 de julio de 2010

Carta de media noche


Melodías sinfónicas, marchas que traen consigo la voz de la muerte, suspiros que más allá del viento se pierden sin dejar rastro de haber existido.
Propósitos? Que propósitos?, Ilusiones… malditas ilusiones, me miran , me envuelven y me hacen caer de nuevo.Me canse de vivir, luchar, respirar, observar y sobre todo de amar. Es un precio que debo pagar por haber escogido el amar a ser amada.
Donde estas en estos momentos? Donde estas … te necesito o al menos eso creo …. Quien más ha de venir a acompañarme si no es la propia muerte que espera el marchitar de mi alma.Temblorosa y con miedo extiendo mis manos a voluntad propia, esperando ser tocada por la eternidad de lo efímero y desconocido.
Melodías sinfónicas, marchas que marcan el camino que debo seguir, mis oídos caen en el dominio de su majestad, siguen a firme paso cada nota.
No me resistiré, no luchare contra la corriente. Me dejare llevar por la marea del ancho mar negro, el que ahogó mis ilusiones, el mismo que en este instante congela mi cuerpo, mis sentimientos .Esas manos me han acogido no poseen calor, me rodean como tratando de abrigarme cuando en verdad me roban un último aliento.
De entre la oscuridad unos misteriosos ojos rojos cautivan mi esencia , me atrapan, me vuelven prisionera.
Melodías sinfónicas ahora marcan el final de mi camino y una voz susurra a m i oído. “ ya has luchado, es hora de descansar”


viernes, 28 de mayo de 2010

Suspiro, Cazador y Presa


Mi eternidad ha sido un ir y venir de caserías, mis presas han cambiado con los años y las eras pasadas ante mis ojos. y tú produces en mi un gran apetito que no había sentido en mucho tiempo, puedo desde aquí y sin tocarte .. sentir los latidos de tu apasionado corazón, y mis labios ansían mancharse con el carmín tono de tu sangre.

Oh! Esa piel empalidecida, esa exhausta respiración, el deseo de escapar pero al mismo tiempo el deseo de quedarte conmigo, puedo alimentarme y saciarme en tu ser, atravesarte con mis colmillos, mi apetito crece con cada rincón que examino de tu ser.

Desfallece en mis brazos, mírame con lujuria, pide más, pídeme extasiarme contigo, perderme en la inmensidad de tus ojos, lamer tu ensangrentado cuello.. y quedarme para devorarte parte por parte, instante por instante hasta que no tengas mas aliento!

Deseas ser mi victima?

viernes, 21 de mayo de 2010

- Suspiro, Cicatrices -


Del oscuro lugar una voz se escuchó, sollozante, temblorosa y cansada
A tenues murmullos acompañada por la respiración exhausta
El palpitar de un corazón que busca enmudecer la.

“ a donde se han ido mis lagrimas?, porque mis ojos buscan con desespero ahogarse
Aquí esta el nudo que estrecha mi garganta,
La desesperación que atormenta mi corazón…
Pero sigo sin ver las lagrimas.
Mi alma se marchita, se debilita, la copa rebosa pero sigue sin caer una sola gota.”

Un brillo, un tenue brillo, se hace notar desde un rincón bajo la ventana,
Sonriendo de manera extraña, estira sus manos pretendiendo ser seguido.

“ ven mi hermosa y solitaria novia, ven a mí, yo liberaré lo que oprime tu corazón.”




La luz de a poco se entromete, llenando a finos rayos la silueta de los dos,
Como en el vals danzando con suma elegancia llegó hacia él,
al son de la danza macabra
Dejando que sus tersas muñecas sean sujetadas con sumo encanto,
El silencio fue interrumpido por el titilar de unas gotas carmesí
Que de apoco destilaban de sus manos,
Un fino corte, un tierno abrazo, sus ojos no lloraron
Ni se ahogaron.
Pero su alma tranquilizó, al fin la muñeca se desahogó.

martes, 23 de marzo de 2010

- Suspiro, Despertando-


camina camina, con los ojos cerrados
baila baila tan solo respirando
canta y canta poco a poco despertando
la poseida muñeca ha vuelto al santuario
oh mi querido amo... quieres jugar de nuevo?

martes, 2 de marzo de 2010

2da Mordida, Melodía

Y el cazador observa sigilosamente, entre lame sus labios, camina elegantemente y disfraza su aura maligna entre un juego de seducción, toma la mano de la victima la estrecha con gentileza, mientras sus ojos hurgan su interior.
De manera mórbida se aferra al deseo, PRESA HAS SIDO CAZADA.
Yo era la presa, aquella que corría entre la multitud de cazadores anónimos, aquella que recién sabía que había sido cazada. Mi sonrisa intacta me hacía merecedora de los halagos de las otras chicas en el salón, todas me envidiaban porque Thomas era un buen partido, “malditas arpías” pensé! Porque trataban a la gente de esa manera, el no era un objeto, pero recapacitando yo misma lo era.
Después de todo el bullicio sobre el compromiso, el baile llegaba a su fin, un sinnúmero de carruajes pasaron por el frente de la entrada principal levantando una polvorienta nube que se desvanecía entre la brisa nocturna, sentí envidia yo también quisiera desvanecer así .. hacerme una con el viento y desaparecer sin poder volver, camine hasta el balcón para echar una mirada al jardín ese día la luna me ofrecía una grandiosa cantidad de luz para poder admirar un nocturno paisaje, melancólico, si así era el sentimiento que me dejaba mirar aquella escena. La melodía de un fino violín llegó de lo lejos con el impulso del viento, me sentí asustada pues los músicos ya se habían marchado, sin embargo era atrayente no pude evitar querer seguirla hasta llegar a su origen, atravesé el salón y como si fuera un alma invisible ni siquiera notaron mi presencia, con afán cruce el portón y así mismo me deshice de aquellos incómodos zapatos, lindos pero incómodos. Camine, y camine, nunca pensé que el jardín fuera así de grande, tampoco me imagine que las rosas desprendieran tan agradable aroma, la melodía seguía sonando, y con cada nota embelesaba más mi ser, era hermosa, poco a poco se hacía más fuerte, como también se hacía más lejana la entrada a la mansión, de pronto me vi rodeada de árboles altos, y la melodía se había silenciado, era como si alguien la hubiera terminado a propósito. El viento sopló de manera gélida tocando mi piel erizando los poros, me sentía observada, asechada, sentí miedo empecé a caminar de regreso a casa “ tal vez me estoy volviendo loca” dije para mis adentros mientras sonreía tontamente, -No estás loca- adjunta una voz que me era imposible no reconocer, de pronto mi mano es tomada cálidamente y atraída hacia él, mi rostro quedo junto a su pecho y mis oídos se deleitaban con el palpitar de su corazón. –Hermano!- mencione entre un susurro tímido, me sorprendía mucho que hubiera sabido lo que pensaba tal vez casualidad!, sus brazos me rodearon como nunca antes lo habían hecho, no es que nunca me hubiera abrazado era solo que se sentía triste, -que te.. pa… - antes de que pudiera terminar la frase sentí como me estrechaba más contra su cuerpo, - Solo déjame estar así esta noche- menciona mientras su voz perdía firmeza. Pasaron varios minutos donde el silencio nos enmudeció, de pronto éramos parte del paisaje, éramos como estatuas, estatuas con vida, su camisa estaba entreabierta desaliñada, poco apoco me alejo de su cuerpo, y lentamente levanto mi barbilla con sus dedos, me miro tan tiernamente!, sus ojos los que eran como los míos me decían que sufría en silencio, - Alice no lo dejare, lo he pensado mucho y no lo dejare- yo no comprendía lo que tan insistentemente el me decía, que significaban esas palabras?, - Que me quieres decir? Que tienes?, has estado actuando raro desde que llegaste- su dedo índice se poso en mis labios callándolos, me tomo de la mano y caminamos en silencio hasta la mansión, entramos al salón principal y nos topamos con Thomas, mi hermano solo hizo un gesto con su mano y siguió dirigiéndose a las habitaciones, lo vi claramente y giró hacia la izquierda donde quedaba su nuevo aposento. En tanto Thomas se inclinaba y tomaba de nuevo mi mano besándola caballerosamente, -mi querida Alice para mí es un placer poder ser tu prometido- no pude decir nada, que debía responder, yo estaba preocupada por otras cosas como para inventarme una respuesta educada y gentil, así que solo le sonreí mientras caminaba hacia mi habitación al lado derecho del pasillo.
Por fin me despoje de ese lujoso traje, era más feliz con las pijamas sedosas y sin tantos adornos, me sentía libre, mi cuarto estaba oscuro y solo iluminado tenuemente por la luz de la luna que se colaba entre las aberturas de la ventana, mi cama, tan cómoda tan suave, siempre tenía la costumbre de tumbarme boca arriba y mirar al techo, la mansión cerraba sus puertas y dormía en silencio, poco a poco mis ojos iban siendo vencidos por el sueño, se abrían, se cerraban, como si fueran pasos de baile, uno tras otro, de pronto en un abrir de esos mis orbes se encontraron con el rostro a medio iluminar de mi hermano –que haces?- mencione sin creer mucho lo que veía – Presa has sido cazada- su voz tomo firmeza y sus manos apretaron las mías, confirmándome así que no era un sueño, que realmente el estaba allí, pero más que eso lo que me despertó fue escuchar salir de sus labios esas palabras que yo había pensado mientras estaba en el salón.